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¿Qué es el Value Investing?

¿Qué es el Value Investing?

Value Investing es un estilo de inversión derivado de las ideas de inversión que Benjamin Graham y David Dodd empezaron a enseñar en la Columbia Business School desde 1928 y que posteriormente desarrollaron en su libro “Security Analysis” en 1934. Estos dos maestros enseñaron directamente a muchos inversores famosos, como Walter J. Schloss, William J. Ruane, Irving Kahn, Warren Buffett, Tom Knapp, David Gottesman, Marshall Weinberg, Roy Tolles…

El value investing implica la compra de valores que se encuentran a precios por debajo de su valor fundamental o valor intrínseco. Es comprar un activo por una parte de su valor intrínseco. En forma sencilla, por ejemplo, es la compra de algo que tiene un valor de 1 euro a 50 céntimos de euro. Por tanto se compra algo por menos de lo que vale. Y, Si!!!, eso es posible.+

Graham defendía que el mercado es ineficiente debido a que reacciona de forma exagerada a una buena o mala noticia, dando lugar a movimientos exagerados de precios de acciones que no se corresponden con los fundamentos a largo plazo de la compañía. El resultado es una oportunidad para que los inversores de valor, puedan beneficiarse comprando cuando el precio está bajando. Ellos buscan activamente las acciones de empresas que creen que el mercado está asignando un precio bajo, en relación con su valor real, empresas que el mercado no ha reconocido su verdadero valor (mercado estaría infravalorando la empresa en esas situaciones).

Si la empresa tiene fundamentales estables o crecientes, pero la acción cotiza a un precio inferior a su valor intrínseco, y no hay ningún motivo lógico para que la empresa cotice por debajo de su valor intrínseco entonces ese sería el momento, para invertir en la empresa. Cuando los inversores se den cuenta del error del mercado al asignar el precio de cotización, la acción subirá hasta cerrar ese “hueco” entre precio y valor, porque los inversores empezarán a comprar las acciones de esa empresa.

Pero el mercado, ¿cuándo se dará cuenta de eso?, “solo la paciencia da la razón a los valientes”.

Por ejemplo, dichos valores pueden ser acciones de empresas que cotizan con descuentos a valor en libros, tener alta rentabilidad por dividendo, tienen bajos múltiplos P/E o tienen una relación baja de P/VC. Acciones baratas en relación con su valor intrínseco, no en relación a sus precios pasados. Por ejemplo: la empresa ABC cotizó a 50 euros hace un año y ahora cotiza a 10 euros. ¿Eso quiere decir que ABC es barata?, a simple vista se puede pensar que sí, pero si se hace un análisis y se descubre que ABC tiene un valor intrínseco de 8 euros, ¿realmente es tan barata como se pensaba?, ahora se diría que no. Todo depende del valor intrínseco que asignemos a ABC.

Entonces se sabe que el gran problema para el value investing es la estimación del valor intrínseco del activo. Recuerda, no hay ningún valor intrínseco "correcto". Dos inversores pueden tener la misma información y colocan un valor diferente en una empresa. Por tanto para no caer en el peligro de una valoración excesiva, la imposibilidad de conocer a ciencia cierta el futuro desempeño de un activo, o la dificultad de determinar el valor exacto de la empresa, es necesario aplicar un “margen de seguridad” que nos proteja de nuestra incompetencia. El concepto de margen de seguridad fue introducido por Benjamin Graham. Significa que compramos con un descuento lo suficientemente grande como para permitir un cierto margen de error en la estimación del valor. Así la inversión ofrece un margen de seguridad razonable (diferencia entre el precio pagado y el valor intrínseco calculado). En general, se suele buscar un margen de seguridad del 25%, 33%, 50%, 60% o 75% respecto a su valor intrínseco (el porcentaje de margen depende de las estimaciones futuras, de la tasa de descuento y de las perspectivas futuras de la empresa). Al establecer un margen de seguridad, existe una protección contra el riesgo de perder el capital de forma irreversible.

Por ejemplo ABC es una empresa cuyo valor intrínseco es de 8 euros y cuya cotización es de 4 euros. Si la estimación de valor intrínseco es correcta podemos decir que ABC cotiza con un descuento del 50% y por tanto tiene un potencial de revalorización del 100% (de 4 a 8). Imaginad que la estimación de valor intrínseco es errónea, que en lugar de ser de 8 euros, fuera de 6 euros. Ahora el potencial de rentabilidad es de 50% (de 4 a 6). Y si ABC tiene un valor intrínseco de 4 euros y cotiza en 4 euros, ¿cuál sería su potencial de rentabilidad? Ninguno, en esta situación estaríamos a merced de la especulación, debido a la imposibilidad de sacar ganancias en la inversión basadas en los fundamentales.

El margen de seguridad es un elemento necesario para maximizar nuestra rentabilidad y minimizar el riesgo de pérdida.

Fue ese concepto (el margen de seguridad), expuesto en el libro “El Inversor Inteligente” en donde se aboga por un enfoque de inversión prudente, frente a un enfoque especulativo.

Entonces ¿cuál es la diferencia entre los conceptos de inversión frente a especulación?.

En libro de 1934 “Security Analisys”, Benjamin Graham presentó la definición de inversión frente a especulación. Desde que él y David Dodd escribieron el libro, nada en la definición ha cambiado.

Definición de inversión según Benjamin Graham

Grham dijo: “Una operación de inversión es aquella que, tras un análisis exhaustivo, compromete la seguridad del capital y un retorno satisfactorio. Operaciones que no cumplan estos requisitos son especulativas”.

Análisis exhaustivo: cada persona analiza una empresa de forma diferente, algunos dan más énfasis a unas cosas y otros a otras. Todo depende de nuestro grado de conocimiento que queramos alcanzar para analizar la empresa. Depende de nuestro círculo de competencia y de nuestra confianza en nuestros conocimientos.

Seguridad del capital: lo más importante para Benjamin Graham fue, que a pesar de su tremendo conocimiento de las empresas en donde invertía, su primera prioridad fue siempre, asegurar que el capital que usaba no fuera a desaparecer con el tiempo, a pesar de que su inversión no fuera tan brillante como pudiera esperar. Este concepto debe ser aplicado en el conjunto global de una cartera. Equilibrando estrategias de elección de activos financieros nos podemos cubrir para que nuestro capital inicial sea mantenido con el paso del tiempo.

Rendimiento satisfactorio: depende de cada inversor. Tal vez para mí un rendimiento o rentabilidad satisfactoria es ganar un poco más que la inflación (para no devaluar mi dinero, debido al valor del dinero en el tiempo). Tal vez un rendimiento satisfactorio sea ganar lo mismo que la bolsa gana en el largo plazo (6,5% anual). Depende de nosotros.

Especulación: las acciones especulativas no existen, solo existen las inversiones especulativas. Si no se tiene un grado de certeza de lo mínimo que se puede esperar de una inversión, esa inversión será especulativa.

¡¡¡Repito!!!

Warren Buffett, entre otros, han argumentado que la esencia de la inversión de valor es la compra de acciones a precio inferior a su valor intrínseco. El descuento del precio en el mercado respecto a su valor intrínseco es lo que Benjamin Graham llamó el "margen de seguridad". Por ejemplo, sé que un activo “ABC” tiene como valor intrínseco 10 euros. El mercado lo valora a un precio de 5 euros. Ahora, mi estimación no deja de ser eso, una mera estimación, por tanto para protegerme de mi mismo, establezco un margen de seguridad del 60% respecto al valor intrínseco, que saldría 4 euros. Con todo esto, se puede decir que: yo compraría “ABC” a un precio de mercado inferior a 4 euros, a pesar de que el valor intrínseco que he calculado es de 10 euros. Por tanto el activo “ABC” cotiza a 5 euros, así pues, debería esperar a que bajase el precio de cotización a 4 euros. De esta forma, cuando compre a 4 euros, me estoy asegurando que estoy comprando barato y me protejo de una posible estimación errónea del valor intrínseco que determiné.

El valor intrínseco es el valor descontado, a una tasa adecuada, de todos sus flujos de caja futuros. Sin embargo, los futuros flujos de caja y la tasa de descuento apropiada pueden ser sólo suposiciones. Graham nunca recomendó el uso de los números futuros, sólo números pasados para calcular flujos de caja, tasas de descuento y proyecciones.

Hay muchas formas de calcular el valor intrínseco de un activo. Una de las formas es hacer descuentos de flujos de caja o usar múltiplos de valoración tales como P/E, P/FCF, P/B para posteriormente compararlos con sus datos pasados o con sus similares dentro de su sector…

Quiero escribir ahora algunos conceptos relacionados con el value investing y el buen hacer de un inversor exitoso.

Un inversor value entiende definición de riesgo

Otro concepto que cobra sentido en el value investing es el termino riesgo. Se considera el riesgo en términos absolutos, definiéndolo como la posibilidad de perder el dinero invertido, y no en términos relativos de volatilidad y desviación, tal y como lo han definido prestigiosos economistas a lo largo de la historia.

Un inversor value sabe la relación entre el corto plazo, largo plazo y sus relaciones con el mercado

Por supuesto, el value investing recae sobre la asunción de que a corto plazo el mercado es irracional e impredecible, momentos en los que se producen las oportunidades de comprar-venta como consecuencia de las desviaciones en los precios. Sin embargo, a largo plazo el mercado tiende a reflejar la realidad. En palabras de Graham, “in the short term, the stock market behaves like a voting machine, but in the long term it acts like a weighing machine” (a corto plazo, el Mercado de acciones es una máquina de botar, pero en el largo plazo se comporta como una máquina de pesar).

En un artículo que encontré en libremercado.com, escrito por Pablo J. Vázquez comenta que si se invierte en el S&P 500 durante periodos de 20 años, en ninguno de esos periodos de inversión se perdería dinero.

Un inversor value compra hechos, no promesas

Los inversores en valor, no invierten en empresas cuyos valores intrínsecos estén sujetos en gran medida a las expectativas de nuevos productos, mercados… Empresas tecnológicas, en constante cambio, o farmacéuticas son empresas con un alto grado imprevisibilidad. Una inversión segura es la que se hace en una empresa que tiene una ventaja competitiva duradera que la proteja.

Warren Buffett ha invertido en empresas con productos contrastados a lo largo de décadas. Cocacola, IBM, American Express, Exxon, son empresas centenarias que han sobrevivido a todos los acontecimientos mundiales.

Un inversor value entiende el significado de las modas

Los inversores en valor huyen de las modas. No compran nada que esté comprando todo el mundo. Si todo el mundo compra un activo, al final su precio empezará a subir de tal forma que no habrá una explicación fundamental para sustentar esa subida. Ejemplos en la historia de momentos de “exuberancia irracional” fueron el boom de la empresas de internet de finales de siglo, principios del siglo XXI, el boom inmobiliario de la primera década y crisis financiera. Los inversores en valor huyen de los “consejos calientes”, “soplos”,  de la supuesta “información privilegiada” o de la histeria colectiva por una clase de activo que se asegura que si o si seguirá subiendo. Tal vez por no seguir esos consejos en algún momento, pueden perder cierto grado de revalorización, pero nos tenemos que dar cuenta que esos consejos solo surgen al final de un mercado alcista, previo a un periodo de mercado bajista. Además, cuando un activo está en boca de todos, seguro que éste está muy sobrevalorado, y su precio esté cotizando muy por encima de su valor intrínseco.

Los grandes inversores siempre han huido de esos momentos de sobrevaloración. Rockefeller dijo: “cuando hasta tu limpiabotas invierte en bolsa, ese es momento de retirarse”.

Un inversor value ignora a la multitud

El lema de Bruce Berkowitz, otro value investor, es:  “Ignore the crowd”.

Ignorar a la multitud es hacer lo contrario de la gente. En inversión, a los inversores que suelen hacer lo contrario de la mayoría se les suele llamar “contrarian´s”

Contrarian investing es un estilo de inversión que lo practican las personas que intentan sacar provecho de la inversión de una manera diferente a lo convencional, cuando el consenso de inversores piensan lo contrario que uno mismo.

Por ejemplo, el pesimismo generalizado sobre una acción puede conducir a un precio tan bajo que exagera los riesgos de la empresa, y subestima sus perspectivas de recuperación de su rentabilidad. La identificación y la compra de dichas acciones en dificultades, y venderlas al recuperarse la empresa, puede llevar a ganancias superiores a la media. Por el contrario , el optimismo generalizado puede dar lugar injustificadamente altas valoraciones que finalmente conducirá a las caídas, cuando esas expectativas no resultan.

No es fácil invertir en acciones que pueden parecer a simple vista, malas opciones. Son acciones que nadie quiere, caídas en desgracia. Siempre es más “emocionante” comprar la “Apple” de turno, ¿no?. Pero invertir en empresas “aburridas” es mejor que comprar empresas caras y venderlas finalmente a precios menores.

Por ejemplo, un gestor de fondos llamado Peter Lynch a finales de los 80´s, invirtió en Service Corporation International, empresa funeraria caída en desgracia, pero que Lynch supo ver el momento de comprar y la mantuvo hasta que le dio grandes alegrías.

Por tanto se puede decir que todo buen value investor es un poco “contrarian”.

Un inversor value controla sus emociones: La Paciencia

Los seres humanos somos criaturas emocionales. La codicia y el miedo es lo que impulsa a corto plazo los mercados. El pesimismo produce precios que para un inversor en valor que son un sueño. Es exactamente en este tipo de circunstancias en donde la gente  vende un euro por 50 céntimos. El optimismo produce precios que reflejan perfectamente el valor intrínseco del activo subyacente. Significa que se vende un euro de activos por 5 euros. Si compras el activo por 50 céntimos de euro y lo vendes por 5 euros, ¿qué rentabilidad alcanzaría en la operación? haz los cálculos… y te llevarás una gran felicidad!

Nunca hay que olvidar que la mayoría de los inversores pierden dinero porque no controlan sus emociones, compran cuando no deben y venden cuando no deben. Te puedo asegurar que si compras alguna acción de una empresa, casi el 100% de los casos, la veras algunas vez cotizar a un precio menor del que la compraste.

Por eso la paciencia juega el papel más importante en la inversión, bajo mi punto de vista. Los inversores deben de tener paciencia para esperar el mejor momento de comprar. También deben de tener paciencia para esperar el mejor momento de vender sus acciones. Y creo que la mayoría de los inversores venden rápido las empresas con plusvalías y mantienen mucho tiempo las empresas mediocres que trimestre tras trimestre deterioran sus resultados, con la falsa esperanza de recuperación del precio de cotización.

Los inversores en valor, suelen ver las caídas del mercado, como muy buenas oportunidades de comprar sus empresas favoritas a precios baratos. Por eso la volatilidad para ellos es su gran aliada, en lugar de verlo como un enemigo.

Un inversor en valor sabe porque una acción está barata

Un inversor en valor sólo está dispuesto a comprar una empresa cuando se vende bajo y con un descuento a su valor intrínseco. En cualquier punto en el tiempo, hay docenas de empresas cuyos precios están pasando una mala racha. Hay muchas razones para que esto suceda, como unos resultados trimestrales decepcionantes, cargos inesperados, cambios en el liderazgo de la empresa, productos aburridos... Un inversor en valor debe de analizar la causa de la caída y ver si su disminución está justificada. Si el inversor piensa que el mercado reaccionó de forma exagerada (como suele ocurrir), entonces empieza a comprar y espera.

El value investing utiliza una metodología estricta que se basa en hechos impulsada por el razonamiento, no por un bombo.

Posible proceso de inversión en un enfoque “value investing”

Todo inversor value:
  • Busca empresas cuyo negocio sea fácil de entender.
  •  Estudia el pasado de la empresa, el presente y el futuro (expectativas de productos, mercados, desarrollo técnico…).
  • Analiza la estructura financiera.
  • Busca una empresa con un “balance” poco endeudado, altos activos tangibles o intangibles valiosos (marcas, posicionamiento global, clientes, proveedores de bajo coste), relativa liquidez... Una “cuenta de resultados” con ventas crecientes, costes decrecientes o estables y beneficios crecientes o estables. En un “estado de flujos de efectivo” se busca flujos de caja provenientes de las actividades corrientes positivos, flujos de caja libres positivos y lo suficientes como para pagar deudas a corto plazo, dividendos; gastos en capital relativamente bajos en comparación con el flujo de caja proveniente de las actividades de la empresa. Todas estas cualidades son por el lado cuantitativo.
  • Por el lado cualitativo se busca ventajas competitivas duraderas, expectativas del negocio favorables, gestores comprometidos (desde los operarios hasta los directivos o altos gestores de la empresa) con los accionistas y con el desarrollo de la empresa. Analiza las debilidades, fortalezas, las amenazas y las oportunidades que tiene la empresa.
Todas estas características si no van acompañadas con un precio razonable de nada sirven, por eso es necesario buscar una relación precio-cualidades idónea para que el dinero invertido crezca con el paso tiempo, o sea un valor intrínseco mayor que el precio se paga por él y además creciente. Mantener la inversión hasta que el mercado te dé la razón, que será el momento de vender o si el negocio subyacente se vea deteriorado y por tanto se debería de vender o se haya encontrado una inversión mejor a realizar con el dinero de la venta.

Conclusión

Me gusta ver a los inversores en valor como las viejecitas que van a comprar a la feria calcetines a sus maridos los jueves por la mañana. Ellas tienen ya mucha experiencia en el negocio de comprar calcetines; saben cuáles son de calidad, su verdadero valor, gracias a su propia experiencia después de tantos años yendo cada jueves al mismo lugar. Ellas comparan y comparan, calculan el valor del calcetín y finalmente, van al vendedor y le preguntan el precio. El vendedor le dice “x” euros. Ellas paran un segundo a pesar si comprar, pasar y esperar a otra oportunidad mejor, o sencillamente empiezan a regatear. Si no lo ven claro, se van a buscar otros calcetines a otro puesto hasta que encuentran sus calcetines idóneos.

Realmente hay muchas variantes en la inversión en valor. Algunos desarrollan un value investing basándose en los activos actuales, otros basándose en la calidad y capacidad que tienen los activos de generar ganancias futuras pero todas esas variantes convergen en un mismo punto, comprar algo por menos de su valor, según unas expectativas y argumentaciones conservadoras y esperaron que el mercado reconozca el valor intrínseco del activo en algún momento. El objetivo del value investing es principalmente proteger el capital de la depreciación que sufre el dinero en el tiempo (inflación).


Mientras los fundamentales de un negocio no se deterioren no nos deben importar descensos en el mercado que nos permitan comprar más acciones.


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NOTA: Algo interesante es que Graham nunca usó la frase, "inversión en valor". El término fue acuñado más tarde para ayudar a describir sus ideas y ha dado lugar a una mala interpretación significativa de sus principios, el primero es que Graham simplemente recomienda acciones baratas.

NOTA: Las acciones de valor son activos que sirven de protección ante bajadas globales en los mercado. Tal vez requieran más tiempo para que lleguen a su valor intrínseco en comparación con las empresas de crecimiento, pero a pesar de ello, tienden a limitar el riesgo a la baja mucho mejor que las acciones de crecimiento.

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